| MADRID, 19 Ago. (EUROPA PRESS) El portal inmobiliario idealista.com aconseja bajar el precio de la vivienda y actualizar la tasación del inmueble aplicando un 20% de descuento a la misma para ayudar a la venta de una casa. Según la firma, el vendedor tiene que ser realista, "los precios actuales están en su inmensa mayoría fuera del radar de los compradores y solo los precios atractivos pueden llamar la atención de la demanda". Además recalca que hay un stock de vivienda "enorme" y los bancos no lo están poniendo "nada fácil" para poder acceder a una hipoteca, así que los compradores ya no tienen la ayuda que antes suponían las hipotecas al 100%-120%. Tasar la vivienda es otra de las recomendaciones del portal inmobiliario, el cual considera que las tasaciones con una antigüedad de más de 3 meses no pueden ni deben utilizarse para fijar o negociar el precio de una casa. Además, considera "necesario" aplicar al precio tasado un descuento del 20%. Poner la vivienda en un portal inmobiliario o pedir ayuda a una agencia también puede acortar el tiempo de venta del inmueble, ya que la ayuda de las nuevas tecnologías permite al comprador ver imágenes, planos de la vivienda y realizar comparativas con otros pisos con un simple "click" en la Red. Además, la experiencia del personal de la agencia puede ayudar a la negociación y al cierre de la operación, apunta. Según Idealista, a la hora de enseñar la vivienda en venta no conviene dar sensación de nerviosismo o desesperación sino que conviene intentar ofrecer transparencia, ya que de lo contrario se podría provocar en el comprador desconfianza. Estar dispuestos a escuchar ofertas y no poner "fronteras rojas" también ayudan a facilitar la venta, ya que según el portal hay que valorar y aceptar propuestas que posiblemente se rechazaron en el pasado. |
viernes, 20 de agosto de 2010
Según Idealista, para vender una casa hay que rebajar en un 20% su valor de tasación
miércoles, 18 de agosto de 2010
La banca vende más caros los pisos que las agencias y los particulares
Las gangas inmobiliarias de la banca no lo son tanto. En los pisos de más de 200.000 euros, las ofertas de las entidades son de media un 4% más caras que las de los particulares y un 12% más que los de las agencias inmobiliarias. En cambio, para viviendas por debajo de este nivel de precio, los bancos son los más competitivos con las mejores ofertas.
Así se desprende de un estudio realizado por el portal inmobiliario idealista.com, presentado recientemente en un foro profesional y financiero, organizado por este portal de información sobre el mercado de compraventa de vivienda en colaboración con Irea y Sociedad de Tasación.
Entre las principales conclusiones del foro se constató que los bancos van a tener que lanzarse a construir pisos en aquellos suelos que se han tenido que adjudicar como canje de deuda . Existen dos razones principales. La primera es que ahora los suelos son ilíquidos ya que no existe mercado. En cambio, para las viviendas sí existe demanda. Además, la nueva circular contable del Banco de España penaliza con una mayor necesidad de provisiones a los suelos que a las viviendas en curso, por lo que las entidades ahorran recursos.
Los expertos señalaron, asimismo, que esta mayor carga de provisiones en los activos inmobiliarios adjudicados y la necesidad de desarrollar suelos va a producir una mayor salida de pisos a la venta, una cuestión que no es positiva necesariamente para el mercado ya que puede producir una sobreoferta y un descenso del valor de los inmuebles. La banca española tiene 60.000 millones de activos adjudicados y adquiridos.
Una de las principales cuestiones sobre las que no hubo coincidencia es si los precios de los pisos han alcanzado ya su suelo o su valor va a seguir bajando. Una de las primeras consideraciones que hicieron los representantes de la banca es que no existe un solo mercado inmobiliario. Por este motivo, de forma mayoritaria se señaló que los precios en las grandes urbes, como Madrid y Barcelona, ya no bajarán más, mientras que en otras zonas costeras y en los grandes desarrollos urbanísticos en los entornos de las grandes ciudades sí va haber rebajas. Hasta ahora, las cifras oficiales que se manejan indican una caída del 12%, frente al 20% que calcula el sector.
Los expertos destacan que las estadísticas sobre esta variable que publica el Ministerio de Vivienda no reflejan la realidad del mercado: las caídas son más acentuadas, debido a que las estadísticas también incluyen viviendas compradas en 2006 y 2007 a precios pre crisis, lo que desvirtúa la foto final.
La mayoría de las entidades están registrando un mayor volumen de ventas durante los últimos años de crisis. Además de un mayor apetito por parte de la demanda, aún tímido, también se debe a que las entidades han iniciado políticas activas de venta a través de los canales tradicionales y a través de Internet, con financiación vinculada.
Para la banca, la gestión de los activos inmobiliarios está siendo un problema difícil de gestionar, debido a que es un negocio que no conocen de primera mano y que deben gestionar en plena crisis. “Estamos arreglando el submarino dentro del agua”, señaló uno de los ponentes.
¿Un nuevo modelo hipotecario?
El sector bancario español se muestra contrario a importar en España un sistema hipotecario similar al de EEUU, en el que el prestatario sólo responde de su deuda con la vivienda que ha adquirido. En el caso español, debe responder con todo el patrimonio. Los especialistas del sector financiero detectan varios problemas para adaptar este sistema a España.
El primero de ellos tiene que ver con el complicado encaje jlurídico de estas hipotecas en el ordenamiento legal español. Además, apuntan que se encarecería el precio de las hipotecas en España al limitar las garantías y que las entidades solicitarían avales adicionales para conceder estos créditos.
Así se desprende de un estudio realizado por el portal inmobiliario idealista.com, presentado recientemente en un foro profesional y financiero, organizado por este portal de información sobre el mercado de compraventa de vivienda en colaboración con Irea y Sociedad de Tasación.
Entre las principales conclusiones del foro se constató que los bancos van a tener que lanzarse a construir pisos en aquellos suelos que se han tenido que adjudicar como canje de deuda . Existen dos razones principales. La primera es que ahora los suelos son ilíquidos ya que no existe mercado. En cambio, para las viviendas sí existe demanda. Además, la nueva circular contable del Banco de España penaliza con una mayor necesidad de provisiones a los suelos que a las viviendas en curso, por lo que las entidades ahorran recursos.
Los expertos señalaron, asimismo, que esta mayor carga de provisiones en los activos inmobiliarios adjudicados y la necesidad de desarrollar suelos va a producir una mayor salida de pisos a la venta, una cuestión que no es positiva necesariamente para el mercado ya que puede producir una sobreoferta y un descenso del valor de los inmuebles. La banca española tiene 60.000 millones de activos adjudicados y adquiridos.
Una de las principales cuestiones sobre las que no hubo coincidencia es si los precios de los pisos han alcanzado ya su suelo o su valor va a seguir bajando. Una de las primeras consideraciones que hicieron los representantes de la banca es que no existe un solo mercado inmobiliario. Por este motivo, de forma mayoritaria se señaló que los precios en las grandes urbes, como Madrid y Barcelona, ya no bajarán más, mientras que en otras zonas costeras y en los grandes desarrollos urbanísticos en los entornos de las grandes ciudades sí va haber rebajas. Hasta ahora, las cifras oficiales que se manejan indican una caída del 12%, frente al 20% que calcula el sector.
Los expertos destacan que las estadísticas sobre esta variable que publica el Ministerio de Vivienda no reflejan la realidad del mercado: las caídas son más acentuadas, debido a que las estadísticas también incluyen viviendas compradas en 2006 y 2007 a precios pre crisis, lo que desvirtúa la foto final.
La mayoría de las entidades están registrando un mayor volumen de ventas durante los últimos años de crisis. Además de un mayor apetito por parte de la demanda, aún tímido, también se debe a que las entidades han iniciado políticas activas de venta a través de los canales tradicionales y a través de Internet, con financiación vinculada.
Para la banca, la gestión de los activos inmobiliarios está siendo un problema difícil de gestionar, debido a que es un negocio que no conocen de primera mano y que deben gestionar en plena crisis. “Estamos arreglando el submarino dentro del agua”, señaló uno de los ponentes.
¿Un nuevo modelo hipotecario?
El sector bancario español se muestra contrario a importar en España un sistema hipotecario similar al de EEUU, en el que el prestatario sólo responde de su deuda con la vivienda que ha adquirido. En el caso español, debe responder con todo el patrimonio. Los especialistas del sector financiero detectan varios problemas para adaptar este sistema a España.
El primero de ellos tiene que ver con el complicado encaje jlurídico de estas hipotecas en el ordenamiento legal español. Además, apuntan que se encarecería el precio de las hipotecas en España al limitar las garantías y que las entidades solicitarían avales adicionales para conceder estos créditos.
Los pisos deben caer entre un 20% y un 50%
España sigue estancada en precios de burbuja
El aumento de ventas y la desaceleración en la caída de precios que reflejan las estadísticas oficiales pueden llevar a engaño. El necesario pinchazo de la burbuja inmobiliaria aún no se ha producido. La vivienda en España sigue sobrevalorada entre un 20% y un 50%.
El sector y, sobre todo, el Gobierno, se agarra con fuerza a los datos oficiales de los últimos meses para tratar de vender a la opinión pública que el deseado ajuste inmobiliario ha llegado a su fin, tratando así de estimular la venta de pisos.
Las operaciones de compraventa de viviendas repuntaron en mayo por quinto mes consecutivo (un 11,9% interanual), aunque de forma más moderada que en abril, cuando crecieron un 17,6%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Mientras, el precio medio de la vivienda nueva en las principales capitales de provincia españolas se redujo un 0,8% en el primer trimestre, hasta situarse en 2.537 euros por metro cuadrado construido, según el último informe de Sociedad de Tasación.
Se trata de un descenso bastante inferior al registrado en los tres primeros meses de 2009, cuando el precio de la vivienda nueva bajó un 4,5%. Ambos datos (aumento de ventas y menor caída de precios) han sido interpretados como un síntoma de que el mercado se aproxima a una fase de estabilidad.
Sin embargo, los expertos del sector no coinciden con este diagnóstico. Fernando Encinar, jefe de estudios del portal inmobiliario idealista.com, insiste en advertir que "el ajuste no ha terminado". En su opinión, España se enfrenta al siguiente dilema: "Seguir asistiendo a ajustes imperceptibles durante años o a un ajuste significativo que devuelva los precios a niveles de accesibilidad para la mayor parte de los compradores". Algunas de las medidas puesta en marcha por el Gobierno están obstaculizando dicha corrección de precios.
En este sentido, un reciente informe publicado por el semanario británico The Economist alerta de que España sigue estancada en precios de burbuja. En concreto, los pisos siguen sobrevalorados algo más de un 50% en el primer trimestre de 2010, si el precio de venta se compara con la rentabilidad anual (alquiler) de los inmuebles. De este modo, el mercado inmobiliario español se situaría como el tercero más sobrevalorado (inflado) del mundo, tan sólo superado por el de Australia (61,1%) y Hong Kong (53,6%).
Este estudio se suma al elaborado por el Instituto Juan de Mariana (IJM) a cierre de 2009, en el que se advertía que el precio de los pisos aún tendría que bajar un 20%, como mínimo, para regresar a sus "fundamentales históricos". Es decir, al PER (ratio entre precio de venta y alquiler) medio de las últimas décadas (19,5 años de alquiler para amortiza la compra del piso).
Sin embargo, el IJM añadía que "la media histórica del PER en España es de las más altas de los países occidentales y, desde luego, muy inferior a la de activos alternativos a la vivienda, pues equivale a una rentabilidad anual del 5%. Teniendo en cuenta el gran stock de viviendas sin vender [más de 1 millón, según datos oficiales], la falta de crédito y el sesgo al alza de la media histórica del PER, no puede descartarse en absoluto que los precios de la vivienda caigan más de lo que deberían para ajustarse a sus fundamentales".
Es decir, según ambos informes el precio de los pisos en España aún tendría que bajar entre un 20% y un 50% para que la necesaria corrección tenga lugar. Ante tal escenario, no es de extrañar que la agencia de calificación Fitch avance que la vivienda seguirá bajando en España hasta 2012. Y es que, los precios deberían caer de media un 30% respecto a los máximos alcanzados en 2008.
Fuente:http://www.lainmobiliaria.org
Suspendida la venta de apartamentos en Residencial Montsià Mar
Nos comunica la promotora que por el momento ha quedado suspendida la venta de los apartamentos del Residencial Montsià-Mar así como las visitas al piso piloto y las reservas.
martes, 17 de agosto de 2010
El desajuste inmobiliario
La decisión de Monteseirín de gastar todo el dinero de los sistemas generales de Sevilla en sus 'proyectos estrella' lastra la ejecución del plan de vivienda, deja sin horizonte a las empresas y pone a Emvisesa en una difícil coyuntura.
EL dato, además de oficial, es negativo, tiene difícil discusión y no cuenta con un antídoto. La recurrente propaganda municipal, que no vive ahora sus mejores tiempos, no puede desactivarlo. La leve recuperación del mercado inmobiliario que ya comienza a percibirse con timidez en el ámbito estatal no está replicándose en Sevilla. Lo dice el Estado: las transmisiones de pisos, fincas y terrenos cayeron aquí hasta un 8% tras el último cómputo, un punto porcentual más de lo que subieron en el conjunto de España.
Vamos en contra de la tendencia general. Mientras en el resto del país las operaciones residenciales de compraventa llevan seis meses seguidos en ascenso ni en Andalucía ni en su capital el pálpito del sector logra dejar atrás su profunda y grave depresión. El negocio no anda. No despega. El horizonte es negro. Zaino. Y tiene consecuencias muy directas: despidos, quiebras y toda la actividad empresarial puesta en cuestión. Los augurios anuncian tiempos muy duros para las propias administraciones públicas, que han vivido durante años por encima de sus posibilidades reales gracias a los frutos agrios del ladrillo.
Sevilla, en términos inmobiliarios, es definitivamente singular. Tiene eso que llaman factor diferencial. No es el único: la última estadística del paro también nos descolgaba de los vientos estatales que, sin ser del todo propicios, eran menos violentos que hace sólo unos meses. Ambos elementos parecen indicarnos que si en España la actual crisis económica está siendo especialmente cruenta en términos sociales y empresariales, en Sevilla, dado el estrecho margen de su estructura económica, la espiral de la desaceleración, además de parecer mucho más intensa, tiene la decidida vocación de tornarse duradera.
¿Por qué se produce este desajuste inmobiliario en Sevilla? Probablemente no exista una única razón. La coyuntura es resultado de una suma de factores. Incertidumbres financieras -crecientes- e inseguridades jurídicas, que son en cambio una cuestión algo más compleja. Contemplar desde la media distancia el ceremonioso espectáculo de la fortaleza quebrada de las inmobiliarias -que viven un cambio de era cultural y económico similar, en su ámbito, a la caída del Imperio Romano- viene a ser (casi) como un ensayo prematuro del Armagedón.
¿Les parece excesivo? Analicen la política urbanística del Ayuntamiento de Sevilla, que tras tantos buenos discursos ha terminado enredado y enredando a la ciudad en su propias contradicciones. Todos los síntomas conducían a esta debacle. Si no se ha querido ver antes es porque a nadie le interesaba: ni a las empresas, ni a los gobiernos -central y autonómico- ni a los municipios. Tampoco a los bancos. Decirlo, o simplemente insinuarlo, no digamos ya dejarlo por escrito, en tiempos no demasiado lejanos era un acto de temeridad que se pagaba con la indiferencia -en el mejor de los supuestos- o con la pérdida de cualquier asidero espiritual y material. El dogma inmobiliario -aquella burbuja que parecía no tener techo- se quebró como el cristal. Y lo hizo de una forma tan estrepitosa que no sólo ha dejado a empresas sin ventas, a trabajadores sin empleo y a muchas familias endeudadas para toda la vida, sino también a un mecanismo económico integral -el que se sustenta sobre la vivienda: un bien de primera necesidad- sin posibilidad de seguir rodando. En punto muerto.
causas y azares
La crisis inmobiliaria es también fruto del pendulazo de un mercado que, más que libre, era especulativo y, por tanto, altamente explosivo. Hace sólo unos años las empresas gastaban dinero y se endeudaban en base a expectativas ficticias -en lugar de atender a la demanda real- que no han podido sostenerse. Con el frenazo, se intentó dar el giro -obligado- hacia la vivienda protegida, pero a nivel regional ni había suelo disponible -en buena medida por el caos en la normativa urbanística- ni tiempo para reinventarse. El cierre en seco del crédito bancario paró la rueda: se dejó de construir, las deudas quedaron sin pagar -los bancos son ahora las nuevas inmobiliarias-, y las plantillas adelgazaron. Toda la apuesta autonómica por potenciar la vivienda pública, impulsada al final del ciclo económico expansivo, cuando los primeros síntomas del colapso eran ya evidentes, ha quedado al final en una (nueva) ley, breve y más retórica que eficaz, y en una cierta reordenación urbanística general que por sí sola resulta ser insuficiente para salvar la situación.
Para colmo, ahora llega la decisión del Estado de eliminar las ayudas en favor de la VPO. Después de hacer -tarde- una ley del suelo que anula las expectativas artificiales del encarecimiento del suelo -cuya aplicación tendrá que prorrogarse todavía más para no destrozar los balances de muchas empresas que están en la cuerda floja-, el Ejecutivo de Zapatero deja sin fondos a un ministerio creado sólo para dar la impresión de que, como Lampedusa, algo cambiaba para que todo siguiera más o menos igual.
el contexto municipal
Si a nivel estatal y autonómico la tónica ha sido ir de un extremo a otro -los empresarios: de la vivienda libre a la VPO; las administraciones: del fomento de la vivienda social al recorte de las ayudas- en el caso del Ayuntamiento hispalense la parálisis parece ser en buena medida fruto de la paradoja interna del gobierno PSOE-IU. En Sevilla, al contrario que en otros municipios, la situación era mucho más favorable para que la crisis inmobiliaria fuera menos cruenta. Ya no se subastaba el suelo público residencial para hacer promociones de renta libre. El Plan General de Ordenación Urbana había dado con una fórmula que, sin perjudicar a las empresas, permitía a Sevilla recuperar el tiempo perdido durante lustros en relación al área metropolitana. Había suelo disponible para 50.000 pisos. Se había alcanzado un cierto equilibrio entre los intereses públicos y privados y el Ayuntamiento contaba con un instrumento -Emvisesa, la empresa municipal- para actuar a fondo en el mercado local. Todo parecía encajar. ¿Y sin embargo?
El Ayuntamiento continúa anunciando cada cierto tiempo actos de entrega de viviendas. Siempre las mismas. Pocas y tan escasas que hay que sortearlas. La mayoría de ellas son fruto del pasado, no del presente. Operaciones puntuales. En realidad, el plan municipal de VPO está tan herido de muerte como el programa autonómico. Ni los bancos facilitan la financiación a los promotores que quieren construir estos pisos ni los adjudicatarios encuentran crédito abierto en los bancos y las cajas, que prefieren vender sus promociones antes que costear transmisiones ajenas.
Emvisesa, la verdadera herramienta para ejecutar esta política, es ahora una empresa de obras dotacionales, un viraje que puede afectar a su equilibrio patrimonial. El gobierno local le encomienda un sinfín de tareas accesorias: la construcción de Fibes, de ambulatorios y colegios que la Junta no construye y paga el Ayuntamiento; hasta proyectos de urbanización. A medio plazo, todo esto pueden lastrar sus cuentas. Su principal misión -la construcción de VPO- es discreta. No hay grandes operaciones ni las habrá en el futuro inmediato. Ésta es la verdad. Entre otras cosas porque Monteseirín se ha gastado en sus proyectos singulares, con el respaldo tácito de IU, los fondos de los sistemas generales de la Sevilla de la próxima década. Es curioso: el mismo gobierno local que pregona que la VPO es su gran éxito es quien termina dilapidando en cinco años el dinero de las recalificaciones. Un dinero que serviría ahora para poder activar los suelos de las grandes operaciones urbanísticas con el fin de, además de resucitar la economía sevillana, construir VPO. ¿Una contradicción? Sí. Y, probablemente, un inexplicable suicidio político del PSOE. Al tiempo.
Fuente: http://www.diariodesevilla.es
La crisis inmobiliaria en EE UU lastra las reformas pendientes en el sector
A. B. Nieto - Nueva York - 17/08/2010
El Tesoro de EE UU tiene previsto empezar hoy un debate sobre el futuro de Fannie Mae y Freddie Mac, dos instituciones clave en el mercado inmobiliario (garantizan nueve de cada 10 hipotecas nuevas) y que están en una situación similar a la nacionalización.
El futuro de estas entidades se ha retrasado todo lo que se ha podido porque el Gobierno, que ha inyectado en estas compañías 150.000 millones de dólares, quería poner los nuevos cimientos del sector, una vez que éste se hubiera estabilizado, algo que no está ocurriendo y que está lastrando los planes de Barack Obama para normalizar este mercado.
Pese a que los tipos están en niveles mínimos, se están concediendo pocos créditos por parte de la banca y el 80% de las hipotecas que se está cerrando se trata de refinanciaciones. Las ventas, una vez que se acabó en mayo un crédito fiscal no han dejado de caer. En junio se vendieron un 16,7% menos viviendas nuevas que en el mismo mes del año pasado y en cuanto a las de segunda mano, el retroceso fue del 5,1%.
Los constructores han vuelto a frenar el ritmo de nueva construcción y lo harán más a juzgar por cómo perciben el futuro. El índice de la Asociación Nacional de Constructores que mide las perspectivas de ventas mantuvo la caída que se registró en julio y está a unos niveles similares a marzo de 2009, pocos meses después de que el Gobierno interviniera en la banca para estabilizar el sistema financiero. Los embargos, por otro lado, siguen al alza, un 4% más en julio.
El mercado de la vivienda está siendo apoyado como nunca por distintos programas puestos en marcha por la Administración Obama y los economistas temen que cualquier reestructuración de Fannie y Freddie pueda hundir más las perspectivas de un sector básico para la economía estadounidense.
Los precios de la vivienda experimentaron una ligera recuperación en mayo, aunque desde una perspectiva a largo plazo, la línea que muestra la evolución futura de precios continúa siendo plana.
Así las cosas, el 19% de los hogares de EE UU (unos 14,7 millones de personas) está atrapado en una propiedad cuyo precio está muy por debajo del valor de la hipoteca que contrataron. Muchas familias que se ven en esta situación están optando por solicitar la bancarrota y no pagar más cuotas. Los bancos están empezando a actuar en los tribunales frente a quienes se decantan por la que se ha dado en llamar bancarrota estratégica.
Cinco Días
Tres años de crisis pasan factura
El estallido de la burbuja inmobiliaria y el endeudamiento ponen en su sitio a la que decía ser octava economía mundial
España no tenía hipotecas basura, pero ha sufrido la recesión con especial intensidad
Principios de agosto de 2007. Hacía ya dos meses que el banco de inversión norteamericano Bearn Stearns había dado a conocer al mercado las graves pérdidas de dos de sus fondos que invertían en hipotecas de alto riesgo, también conocidas como hipotecas 'subprime' o 'basura', concedidas a personas sin ingresos estables que no fueron capaces de responder a los compromisos cuando los tipos de interés rebasaron en Estados Unidos el 5,25%. Hasta entonces, ninguna alarma seria había llegado hasta España.
Muy al contrario, nuestra renta por habitante -22.806 euros en el año 2006- crecía a muy buen ritmo, el consumo de los hogares aumentaba a un promedio del 3,6% anual, la actividad de la construcción se incrementaba un 5% cada ejercicio, el precio medio del metro cuadrado de vivienda estaba por las nubes y, pese a que el Euríbor a un año había escalado hasta el 4,564%, la constitución de hipotecas aumentaba en tasas de dos dígitos.
Escandalizaba, por aquel entonces, que el número de parados apuntados en las listas del INEM hubiera rebasado en dos ocasiones recientes los dos millones de desempleados -el Gobierno hablaba de un «bache» para justificar el dato, uno de los peores en la ya declinante legislatura- pero la Encuesta de Población Activa (EPA), la referencia más fiable del mercado laboral, había cerrado junio con 1.760.000 desocupados y una tasa de paro del 7,95% de la población activa, que luego resultaría ser su más bajo registro en varias décadas.
El índice Ibex-35 de la Bolsa de Madrid coqueteaba con los 15.000 puntos y, «con la vista puesta en el medio plazo», el Banco Central Europeo (BCE) preparaba el terreno para decidir, el 6 de septiembre, una nueva subida de los tipos de interés desde el entonces vigente 4%, el nivel más alto desde agosto de 2001.
Orgullo y bonanza
La economía española acumulaba un largo periodo de bonanza, con crecimientos del Producto Interior Bruto (PIB) cercanos al 4% anual, y las Administraciones Públicas se enorgullecían de presentar cuentas con superávit cuando llegaron a Europa los primeros impactos de la crisis inmobiliaria en pleno desarrollo en Estados Unidos.
El 9 de agosto BNP Paribas congeló los reintegros de tres fondos de inversión que habían realizado colocaciones vinculadas a créditos hipotecarios. La aseguradora Axa, el banco privado francés Oddo, el fondo Union Investment de las cajas alemanas, el Frankfurt Trust y el banco público germano WestLB se vieron pilladas en la misma trampa por esas fechas, y los temores se fueron extendiendo por la Unión Europea. Se produjo el primer episodio de sequía en el mercado interbancario, y el BCE suministró los primeros 95.000 millones de euros.
En España, el entonces ministro de Economía, Pedro Solbes, se limitó a decir que el mercado hipotecario español nada tenía que ver con el de Estados Unidos, la incidencia de 'subprime' era casi inexistente -apenas el 0,0032% del patrimonio de los fondos de pensiones se había colocado en esos productos- y los índices de morosidad estaban en niveles muy bajos.
Pero los episodios de sequía de liquidez en el mercado mayorista del dinero se han reproducido desde entonces y la economía real se contagió poco a poco de la enfermedad de los sistemas financiero y asegurador. Las autoridades estadounidenses, que habían optado por el rescate de las hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, dejaron caer a Lehman Brothers, y aunque después ayudaron a reflotar Merrill Lynch y AEG, el mal ya estaba hecho. La desconfianza colocó a las finanzas y la economía mundiales al borde del colapso. No se han recuperado desde entonces.
Muy endeudados
España no tenía productos basura, pero las empresas y las familias se habían endeudado muy por encima de sus posibilidades, y se construían 700.000 viviendas al año para una demanda que, en el mejor de los casos, no superaba las 400.000. En torno a la producción de casas y al sector del turismo -60 millones de extranjeros nos visitaron en 2007- giraba casi un tercio de la actividad nacional.
Mientras, en el exterior se sucedían las quiebras bancarias y los rescates, y afloraban escándalos como la estafa piramidal del magnate estadounidense Bernard Madoff, el mayor fraude financiero de la historia; el pinchazo de la burbuja inmobiliaria desinflaba con rapidez el crecimiento español y acarreaba secuelas indeseables: el muy rápido incremento del paro hasta el 20%, el aumento de la morosidad que ahora ronda el 5% y pasa del 8,7% si se suman las adjudicaciones de pisos y suelo a bancos y cajas, y la escalada de los números rojos de las cuentas públicas.
Déficit
Pese a que el BCE corrigió pronto el tiro y redujo el precio oficial del dinero al 1% en la zona euro, muchos hogares españoles, muy endeudados y con ingresos menguantes, dejaron de pagar las letras al banco. La factura de la protección social y el descenso de la recaudación tributaria dispararon el déficit de las administraciones públicas hasta niveles desorbitados.
La crisis en España ha tenido especiales características -llegó algo más tarde, y afectó a la construcción, un sector muy intensivo en mano de obra- que explican su protagonismo en los, por ahora, últimos episodios, como el contagio de Grecia con el aumento de la prima de riesgo país o la desconfianza en un sistema financiero que había quedado al margen de las peores turbulencias.
Las autoridades españolas han tenido que emplearse a fondo en los últimos meses para convencer a analistas, inversores y hasta a las instituciones internacionales de que España está dispuesta a volver a la estabilidad presupuestaria -de ahí los drásticos recortes y las reformas promovidas por el presidente Zapatero, pese a la presión social- y de que tiene un sector bancario sano y dispuesto a reforzar el capital allí donde haga falta.
Así se explica la total transparencia que el Banco de España exigió a las entidades de crédito en las pruebas de solvencia.
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